Misogi Dojo de Aikido

Una gota de agua.



Me toqué la mano y me percaté de que estaba mojada. Pero no en su totalidad, solo había una pequeña gota, ínfima.

Sin embargo, podía sentirla y me daba cuenta exactamente, sin mirarla siquiera, cual era su extensión y justo donde estaba ubicada.

Me maravillé al darme cuenta de la increíble capacidad de percepción que tiene nuestro cuerpo. Entonces me pregunté, ¿Por qué es tan difícil percibir a nuestro compañero el efectuar una técnica de aikido?

¿Por qué perdemos muchas veces contacto con él y terminamos haciendo movimientos erráticos y manoteando el aire para intentar asir su mano?

Nuestra mente impide que esa perfecta máquina de percibir funcione al máximo. Pero no solo eso, sino que muchas veces impide que funcione del todo, es decir anula completamente la capacidad de percibir que nuestro cuerpo tiene.

La mente, con los preconceptos sobre como debería ser o como debería estar parado o como debería caer el uke, nos impide percibir lo que realmente está haciendo éste.

Y en lugar de percibir su accionar y su desempeño sobre el tatami, para armonizar con él, hacemos fuerza y buscamos obligar al uke a que se mueva, se coloque y reaccione como nosotros queremos que lo haga.

Kanji 'Uke'

No aprovechamos la capacidad de percepción de nuestro cuerpo, no “leemos” lo que uke está haciendo y hacia donde quiere ir.

Hacia allí es donde debemos dirigirlo, pero ¿como podemos saberlo si no prestamos atención a las indicaciones que nos da?

¿Como podemos prestar atención si estamos bloqueados, intentando obligarlo a que haga lo que nosotros queremos?

Nuestra mente debe estar libre de preconceptos, para permitir que fluyan las técnicas en función de los estímulos externos que recibimos.

Pero para recibir estímulos debemos estar atentos a ellos, en definitiva debemos tener la radio prendida para poder escuchar lo que el emisor intenta decirnos.

Cuando logremos hacer esto, estaremos armonizando con el uke, que en definitiva, es nuestro compañero imprescindible en el camino del Aiki.

Dojo a cielo abierto.


El jueves 1ero de mayo tuvimos la oportunidad de realizar una práctica intensiva en un Dojo a cielo abierto.

Nos trasladamos a las dependencias del INTA y allí, Julio Talerico Sensei, dictó unas excelentes clases de armas.

Durante la mañana efectuamos técnicas de Jo, en una clase que se extendió casi por 3 horas. Extenuente pero muy formativa.

Las técnicas que practicamos nos permitió ver una "puntita" del enorme potencial y las variadas ténicas que es posible ejecutar con este elemento.

Luego, disfrutamos de una almuerzo en el pasto del predio y un merecido descanso para reponer fuerzas.

En horas de la tarde y hasta que el sol se escondió, realizamos diversas técnicas con bokken, las que hicieron hincapié mayormente en el manejo del ken y en la movilidad del cuerpo.

Estos movimientos requirieron nuestro mayor esfuerzo para coordinar el movimiento de los brazo, las piernas y los desplazamientos.

La practica en este lugar tan amplio me permitió percatarme de cuestiones muy importantes.

Una de ellas, fue el hecho de la necesidad imperiosa de "bajar el peso" cuando el terreno en el cual realizamos las técnicas no es un cómodo tatami.

Las irregularidad del suelo, junto con la presencia de palos, piedras, hojas y frutos de diversos tipos (caidos de los árboles), no dió la pauta de que no siempre el terreno es liso y que si no logramos bajar nuestro centro andamos a los "tumbos", tropenzando a cada paso.

Debemos estar bien afirmados, centrados y con el peso bien abajo, para poder ejecutar los movimientos sin riesgo de caer a cada paso.

Otra cuestión de lo mas interesante, fue la falta de ubicación que pareció aquejar a todos los practicantes.

Nos colocábamos en una posición y al rato estabamos o bien todos muy juntos interfiriéndonos unos a otros o bien excesivamente separados, desperdigados.

Cuando estamos en un ambiente cerrado y controlado, nos acostubramos a movernos utilizando como referencia las paredes del Dojo, y las cosas que hay en estas (armeros, banderas, el kamiza, las puertas, vidrios, espejos, etc.).

Cuando la vista es abierta, nos aqueja una desorientación que nos impide mantenernos en linea o en la misma posición en al que comenzamos la técnica.

Esto también me resultó muy interesante, ya que es un llamado de atención al hecho de que las técnicas o movimientos son diferentes cuando son ejecutados en un ambiente no "controlado".

Nos retiramos ya entrada la noche, muy cansados pero con la convicción de que el manejo de las armas tal como fue pensado por O'sensei es fundamental para entender los principio que rigen en Aikido.