Misogi Dojo de Aikido

Kobayashi en Taipei.

Nuestro amigo Marcos San, que como sabemos, se encuentra estudiando en Taipei, conoció a Yasuo Kobayashi.

Centro Deportivo de Nangang

La visita de este año de ese ilustre Maestro a Taipei, se realizó en el Centro Deportivo de Nangang y consistió en una serie de exhibiciones presentadas por todas las escuelas en honor de Kobayashi Sensei.

Asimismo, éste viajó secundado por practicantes de diferentes nacionalidades que se encuentran en Japón formándose y aprovecharon el viaje para conocer Taipei.

Lo citamos en forma textual para darnos una idea de lo acontecido:

"Este año sensei Kobayashi vino acompañado por distintos maestros de su dojo en Japón, además de un grupo de occidentales que tiene vínculos con su escuela. En ese grupo de extranjeros, había gente nada menos que se Islandia y también un sensei suizo (casi todo estos pibes eran enormes) quienes estaban en Tokio de visita y aprovecharon la ocasión para venir a Taipei, ofreciendo una exhibición interesante.

Grupo Chengchi mas gente de Islandia

La última exhibición de la jornada fue la de Kobayashi sensei, quien mostró una serie de técnicas de suwariwaza y de parado también.

La verdad es que su participación fue muy interesante pero distendida, aunque sensei Kobayashi tiene ya 72 años y creo que a esta altura se dedica a entrar al tatami para divertirse y demostrar en sus performances los preceptos técnicos básicos y fundamentales de este hermoso arte que es el Aikido...

...Para mi fue todo un privilegio haber conocido y visto en acción a alguien que recibió formación directa de O' Sensei, y haberlo encontrado muy humilde y mundano me resulta más atractivo aún.
"

Grupo de Chengchi

Dentro de esas exhibiciones, el grupo con el cuál entrena Marcos, junto con el grupo de Chengchi, hicieron una demostración de aikiken, que estuvo liderada por sensei Chuo.

Kobayashi Sensei, Chuo Sensei y Marcos San

Finalizada la exhibición de Kobayashi Sensei, Marcos San y Chuo Sensei, pudieron tomarse una fotografía con él.

Este tipo de eventos son los que nos enriquecen cuando participamos en ellos, no solo por la calidad de aquellos que demuestran las técnicas y de los que uno puede aprender mucho, sino también por la confraternización que tiene lugar en los mismos.

Personas de tan disímil orígen compartiendo una actividad y al mismo tiempo armonizando.

Agradecemos a Marcos San, no solo por compartir las imágenes que tomó en dicha oportunidad, sino también por contarnos su experiencia.

Una gota de agua.



Me toqué la mano y me percaté de que estaba mojada. Pero no en su totalidad, solo había una pequeña gota, ínfima.

Sin embargo, podía sentirla y me daba cuenta exactamente, sin mirarla siquiera, cual era su extensión y justo donde estaba ubicada.

Me maravillé al darme cuenta de la increíble capacidad de percepción que tiene nuestro cuerpo. Entonces me pregunté, ¿Por qué es tan difícil percibir a nuestro compañero el efectuar una técnica de aikido?

¿Por qué perdemos muchas veces contacto con él y terminamos haciendo movimientos erráticos y manoteando el aire para intentar asir su mano?

Nuestra mente impide que esa perfecta máquina de percibir funcione al máximo. Pero no solo eso, sino que muchas veces impide que funcione del todo, es decir anula completamente la capacidad de percibir que nuestro cuerpo tiene.

La mente, con los preconceptos sobre como debería ser o como debería estar parado o como debería caer el uke, nos impide percibir lo que realmente está haciendo éste.

Y en lugar de percibir su accionar y su desempeño sobre el tatami, para armonizar con él, hacemos fuerza y buscamos obligar al uke a que se mueva, se coloque y reaccione como nosotros queremos que lo haga.

Kanji 'Uke'

No aprovechamos la capacidad de percepción de nuestro cuerpo, no “leemos” lo que uke está haciendo y hacia donde quiere ir.

Hacia allí es donde debemos dirigirlo, pero ¿como podemos saberlo si no prestamos atención a las indicaciones que nos da?

¿Como podemos prestar atención si estamos bloqueados, intentando obligarlo a que haga lo que nosotros queremos?

Nuestra mente debe estar libre de preconceptos, para permitir que fluyan las técnicas en función de los estímulos externos que recibimos.

Pero para recibir estímulos debemos estar atentos a ellos, en definitiva debemos tener la radio prendida para poder escuchar lo que el emisor intenta decirnos.

Cuando logremos hacer esto, estaremos armonizando con el uke, que en definitiva, es nuestro compañero imprescindible en el camino del Aiki.