Ichi Go Ichi E se puede traducir al castellano como “Una Sola vez en la vida, un encuentro con una persona”.
Es una frase que proviene de la filosofía Zen, y le encantaba a un Tairo (primer ministro) de Japón a mediados del siglo pasado, llamado Li.
Por aquel entonces los puertos de Japón estaban cerrados a los países occidentales, exceptuando a Holanda.
Estados Unidos y las potencias comerciales europeas presionaban a Japón para que abriera sus puertos al comercio internacional.
El Tairo Li estaba a favor de esta apertura. Sin embargo, otra facción política interna del Japón estaba absolutamente en contra. No querían que entraran extranjeros a Japón muy terminantemente.
El Tairo Li tal vez no era tan buen político, pero era un gran practicante de la ceremonia del té, el Cha no Yu.
El Cha no Yu consiste en servir el té, efectivamente, y es una disciplina basada en la filosofía Zen.
(Todos los movimientos desde la recepción del invitado a tomar el té, hasta su despedida están pautados. Por ejemplo: la pava se toma con esta mano así, se sirve así, se apoya la pava así exactamente aquí, se toma la cuchara con esta mano así, etcétera, etcétera. Se lo puede entender tal vez como una forma de meditación).
“El espíritu de ichi Go Ichi E es muy importante” decía el Tairo Li, La gente a quien se le ofrece la ceremonia del té vienen una vez. Es un encuentro único. ¿Quién sabe si al salir no fallecen ellos, o fallece el que ofrece la ceremonia?
Todo encuentro entre dos personas es único. Irrepetible. Impostergable. Si se posterga tal vez nunca suceda. O si sucede, ya no será lo mismo. Una vez en la vida, un encuentro con una persona. Un encuentro único.
Cada vez que se ofrece la ceremonia del té, se la ofrece como si fuera la primera y la última vez que se le ofrece a esa persona. Lo es: los sentimientos de ese encuentro son únicos, la charla que se mantiene con el invitado es única. Otra persona no es lo mismo, la misma persona después, no es lo mismo. Cuando uno se encuentra con este espíritu, una confía. El encuentro es muy profundo, muy espiritual. Muy armonioso y autentico.
Y luego, el invitado se va. El sentimiento que queda en el corazón del practicante de la ceremonia del té luego de la partida de su invitado es muy especial. Cuesta traducirlo al castellano. Algo así como una remembranza con sentimiento de plenitud, con algo de tristeza. No se puede hablar en voz alta, Todo queda muy tranquilo. En silencio, el recuerdo de lo compartido, de lo charlado es pleno. Único.
El practicante de la ceremonia del té queda solo, escuchando el ruido del viento en los árboles afuera. Un sentimiento que expande la conciencia hasta alcanzar el universo.
Ichi Go Ichi E.
Podemos imaginar al Tairo Li entrevistándose una mañana con el Shogun (autoridad máxima del Japón feudal). Seguramente su actitud fue la de considerar ese momento único, irrepetible.
El último.
El Tairo Li fue asesinado por la facción contraria, la que no quería que se abrieran los puertos.
De puño y letra de Miyazawa IV - Ichi Go Ichi E: “Una vez, un encuentro”
El camino Samurai. Bushido

El Bushido era el estricto código por medio del cual vivía un Samurai. Literalmente significa “el camino del guerrero”.
El Bushido encerraba toda una filosofía y forma de vida, en donde imperaba la caballerosidad y el respeto por todo ser viviente y por toda persona sean o no un extraño.
Se basaba en siete Virtudes las cuales son:
•Rectitud (Gi) para un autentico samurai no existen las tonalidades en lo que se refiere a la justicia.
•Coraje (Yuu) Un Samurai debe tener valor, es arriesgado. Eso es vivir la vida en forma plena, completa. El coraje no es ciego sino inteligente y fuerte. Reemplaza al miedo por el respeto y la precaución.
•Benevolencia (Jin) El samurai es rápido y fuerte. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión y ayuda a sus compañeros en toda ocasión.
•Respeto (Rei) El Samurai no tiene motivos para ser cruel, no necesita demostrar su fuerza, es cortés incluso con sus oponentes. La autentica fuerza samurai emana de su interior.
•Honestidad, sinceridad (Makoto) Si un Samurai dice que hará algo es como si estuviera hecho. Hablar y actuar son para él la misma acción.
•Honor (Meiyo) El autentico Samurai solo tiene como juez de su propio honor a él mismo. Las decisiones tomadas y llevadas a cabo reflejan quien es su autor. Nadie puede ocultarse de si mismo.
•Lealtad (Chuugi) Un Samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Las palabras de un Samurai son como las huellas puedes seguirles donde quiera que vayan
Occidente ha trastocado la visión del Bushido considerándolo un mero sistema de supervivencia o una excusa bajo la cual hacer justicia por mano propia.
Quizá la razón sea la pérdida de los valores morales en la que hemos caído, pero si lo pensamos podríamos aplicar el Bushido en nuestra vida cotidiana, todos los días.
Actualmente se conoce un concepto de Bushido “moderno” que nos puede ayudar a transitar un camino más cercano a la reflexión y al auto-conocimiento interior.
A pesar de que en este tiempo sentimos cada vez más la falta de justicia y nos vemos caer en la dependencia de autoridades corruptas y alejadas del buen ejemplo; encontraremos que las virtudes del Bushido pueden contribuir al cambio.
Un cambio que puede abrir mentes y ayudarnos a volver al camino samurai. Ayudar a otros también te ayuda a ti.
Probemos con ceder nuestro lugar en el colectivo, decir siempre “permiso”, “por favor”, “gracias”. De empezar con un cálido “buen día”, “buenas tardes”; aunque nuestro día no haya sido el mejor. Pidamos “perdón” cuando cometamos errores y reconozcámoslos para poder aprender de ellos.
Esa es la esencia del Samurai, vencer a un enemigo es más fácil con estrategia e inteligencia sin necesidad de desenvainar la espada. Aprendamos a vivir una vida armónica a través de nuestras propias experiencias sin olvidarnos que vencer al enemigo que llevamos en el interior nos hace sabios y poderosos.
Marina Romero*
*:Practicante del Dojo de la Organización Argentina de Aikido ubicado en la Provincia de San Juan.